¿Qué es la epistaxis y qué debo hacer para evitarla?

Las hemorragias nasales son más comunes de lo que parece. Muchas de ellas se producen como consecuencia de pequeñas irritaciones o resfriados. La hemorragia nasal es comúnmente conocida como epistaxis y se caracteriza por la existencia de derrames de sangre procedentes de los vasos sanguíneos situados en la parte anterior del tabique nasal o en un punto posterior de la fosa nasal. A continuación, te contamos todo sobre ella. Recuerda que puedes estudiar y ampliar tu formación mediante nuestra oferta formativa especializada en medicina y la salud.

¿Qué es la epistaxis?

La nariz tiene gran cantidad de vasos sanguíneos que, al ser muy pequeños, pueden sangrar fácilmente. El aire que se respira por la nariz puede provocar sequedad e irritar las membranas que recubren y protegen su interior. Debido a esta sequedad, se crean costras que sangran cuando se irritan. Estas hemorragias son más usuales en invierno, cuando hacen su aparición virus que provocan el resfriado o gripes y el aire en interiores es más seco.

La mayoría de las hemorragias suele darse en la parte delantera del tabique nasal, ya que es aquí donde tiene lugar la separación de ambos lados de la nariz. Menos frecuente son las epistaxis que se presentan en la parte alta del tabique o en una zona más profunda de la nariz como son los senos nasales y la base del cráneo. Este último caso es más complicado de controlar.

Síntomas de la epistaxis

El principal síntoma es el sangrado por la nariz. Normalmente, este tipo de hemorragia suele ser escasa y de poca duración (menos de quince minutos). En caso de ser más grave, la sangre puede fluir por una de las partes o ambos orificios nasales (bilateral).

Otros síntomas que puede tener la epistaxis son:

  • Mareos
  • Náuseas y vómitos
  • Taquicardia
  • Sudoración alta
  • Hipotensión

Causas principales de la epistaxis

Al hablar de las causas que provocan la epistaxis, observamos que los sangrados se producen debido a factores predisponentes, es decir, tras la exposición a elementos en ambientes secos y al sudor de descongestionantes (vasoconstrictores) tópicos. Dentro de las causas, podemos encontrar dos tipos: las locales y las generales.

Causas locales

  • A causa de rinitis seca y atrófica.
  • Debido a infección en las fosas nasales como rinosinusitis o enfermedades granulomatosas como la tuberculosis, la enfermedad de Wegener, sífilis, etc.
  • Provocada por desviaciones o perforaciones del tabique
  • Cuerpos extraños introducidos en la nariz
  • Aparición o presencia de tumores benignos o malignos en las fosas y senos paranasales
  • A consecuencia de traumas nasales accidentales debido a un golpe o quirúrgicos tras una operación en la zona

Causas generales

  • Enfermedades como la hipertensión arterial o la vasculopatía diabética.
  • Por motivo hormonal durante la pubertad o el embarazo al producirse un aumento de la vascularización de la mucosa nasal.
  • Discrasias sanguíneas como coagulopatías congénitas como la hemofilia o por el uso excesivo de anticoagulantes o antiagregantes.
  • Anomalías vasculares como la enfermedad de Rendu-Osler-Weber o malformaciones arterio-venosas.

Consecuencias de la epistaxis

En la mayoría de casos, las hemorragias nasales se suelen detener sin necesidad de tener que acudir a un médico y duran entre quince y veinte minutos. Aunque, cuando el sangrado está formado en segmentos posteriores, es recomendable acudir a un especialista que se encargue de detenerla. Este último tipo puede llegar a ser peligroso y son habituales tras una lesión u ocasionados por una alta presión sanguínea, desórdenes nasales, arterioresclerosis, etc.

En algunas ocasiones, es posible que el sangrado de la nariz sea aviso de que existe otro problema más serio, como pueden ser alteraciones en la coagulación sanguínea o la presencia de algún tumor nasal.

Precauciones principales a tener en cuenta

En el momento en que se produce una epistaxis debemos tomar una serie de precauciones:

  1. Mantener una postura neutral de la cabeza y no echarla hacia atrás para que no se produzca deglución o aspiración de la sangre.
  2. Se debe presionar pinzando las narinas durante unos quince minutos.
  3. Se puede introducir un algodón o gasa mientras se realiza cierta presión, o bien impregnar el algodón con agua oxigenada antes de introducirlo en la nariz para conseguir un mayor efecto hemostático.
  4. Para prevenir futuros sangrados se recomienda hidratar las fosas nasales con una pomada nasal o vaselina neutra. Se desaconseja la manipulación digital en fosas nasales para limpiarlas, en su lugar es mejor lavarlas con suero fisiológico o agua de mar.
  5. Si se da un episodio de epistaxis, el paciente ha de intentar mantenerse en calma, ya que los sangrados nasales suelen ser breves y tienen su origen en las fosas nasales.

Si, a pesar de todas las acciones anteriores, el sangrado activo persiste, lo mejor es acudir al médico o especialista.

Tratamiento de la epistaxis

La inmensa mayoría de los sangrados de la nariz terminan deteniéndose por sí solos, sin que sea necesario contar con ayuda externa dentro siempre, como máximo, de los quince minutos siguientes. Sin embargo, ciertas hemorragias que se producen en la parte posterior de la nariz pueden resultar más graves y es necesaria la atención médica.

De forma local y autónoma, el paciente ha de:

  • Mantener la calma, sentarse e inclinarse hacia delante
  • No rascarse ni frotarse la nariz
  • Apretarse la nariz
  • Evitar hacer esfuerzos innecesarios como levantarse bruscamente, entre otros
  • En casos donde el sangrado es más grave, se puede tratar por medio de la cauterización, aunque antes es conveniente localizar e identificar el origen donde se está produciendo la hemorragia. Otra opción es recurrir al taponamiento nasal anterior, aunque se requiere hospitalización del afectado.

En última instancia, es posible que se tenga que realizar algún tipo de tratamiento quirúrgico para controlar definitivamente el sangrado. En este caso podemos encontrar tres métodos, que son la electrocoagulación, la ligadura arterial o la fotocoagulación láser, y cuya aplicación requiere el uso de anestesia general o sedación, así como de elementos como la endoscopia.

¿Qué es y cómo se evalúa la agudeza visual?

Podemos describir la agudeza visual, de forma coloquial, como aquella capacidad que tiene nuestro sistema visual de reconocer objetos de forma nítida. Su medición es de vital importancia, ya que un déficit puede afectar a numerosos aspectos de nuestro día a día. Por ello, una de las pruebas más comunes que suelen realizarnos desde que somos pequeños es la medición de la visión. Continúa leyendo para saber más sobre este concepto y recuerda que puedes especializarte en el sector con nuestro Máster experto en Óptica y Optometría.

La importancia de la agudeza visual

La visión nos permite interaccionar con nuestro entorno de una forma sencilla y segura, respondiendo ante el mismo de una determinada manera. Por ello una correcta agudeza visual es tan importante, porque nos ayuda a mantener nuestra calidad de vida. Además, es imprescindible, por ejemplo, a la hora de obtener el permiso de conducir. También en otros aspectos de nuestra vida, como el aprendizaje o el desarrollo de actividades físicas.

¿De qué factores depende?

La agudeza visual no solo refleja el correcto funcionamiento de nuestros ojos, sino que también nos permite saber en qué estado se encuentra la corteza visual y la vía óptica. Entre los factores que afectan directamente la medición de la agudeza visual encontramos diferentes tipos:

  • Factores físicos, como por ejemplo las condiciones y lugar en el que se realizan las mediciones.
  • Factores fisiológicos, como por ejemplo las propias características ojo de cada uno de nosotros, la motilidad ocular, o diferentes patologías que afectan o influyen directamente a la visión.
  • Factores psicológicos, como por ejemplo la edad del paciente o su estado de ánimo.

¿Por qué disminuye y cómo se mide la agudeza visual?

Existen diferentes escalas para medir la agudeza visual. Como veíamos anteriormente, hay diversos factores que afectan al resultado como la edad o las condiciones de la consulta. Las escalas pueden ser modificadas en ocasiones especiales como por ejemplo en aquellas ocasiones en las que los pacientes sufran algún déficit cerebral o cualquier otro tipo de alteración neuronal. Los test más populares que utilizan los profesionales para medir la agudeza visual son:

Test de Snellen

Diseñado en el siglo XIX por el médico holandés Hermann Snellen. En esta prueba, el paciente es situado a una distancia de 6 metros con respecto a la pizarra. Con el fin de poder evaluar cada ojo por separado, el oftalmólogo u optometrista coloca una gafas sin lentes al paciente. En dichas gafas un ojo es tapado con el fin de que el paciente pueda centrar toda su atención en el otro ojo. Se trata de que el paciente vaya diciendo en voz alta las letras que aparecen en las diferentes filas de la pizarra. Las letras se van reduciendo progresivamente de arriba a abajo y el resultado se dicta según las filas que el paciente haya sido capaz de visualizar correctamente de principio a fin.

Test de Landolt

También conocido como el test C de Landolt, fue creado por el oftalmólogo Edmund Landolt. En esta prueba, el paciente tiene que identificar anillos que presentan una apertura. Al igual que en el Test de Snellen, los anillos van disminuyendo progresivamente. Se trata de que el paciente identifique dónde se encuentra la apertura de los anillos circulares.

Test de contraste

El dispositivo más utilizado para probar la sensibilidad de contraste es la tabla de Pelli Robson. La pizarra es muy similar a la del test de Snellen. Sin embargo, en lugar de disminuir el tamaño de las letras, lo que disminuye es el contraste de las mismas. 

Farmacia homeopática, qué es y en qué se basa

Seguro que aluna vez has escuchado hablar sobre la homeopatía. Se trata de un método terapéutico que afirma que una sustancia que provoca determinados síntomas en una persona sana, en pequeñas cantidades, es capaz de curar los mismos síntomas o semejantes en una persona enferma. Actualmente, en nuestro país, existen lo que conocemos como farmacia homeopática. ¿Quieres saber qué son, qué productos venden y cuáles son sus características? Continúa leyendo para saber más y recuerda que puedes especializarte con nuestra formación de Auxiliar de Farmacia + Auxiliar de Parafarmacia.

¿Qué es una farmacia homeopática?

La farmacia homeopática va ganando cada vez más adeptos por todo el mundo. Por ello, cada vez es más habitual encontrar productos homeopáticos fuera del ámbito de la parafarmacia o la herboristería, comercializándose ya dentro del ámbito farmacéutico.

Este tipo de farmacias son aquellas que pueden preparar, vender y/o dispensar productos que se elaboran a través de las técnicas homeopáticas. Entre sus productos destacan los medicamentos homeopáticos, los complementos y vitaminas alimenticias, cosmética natural, productos de fitoterapia o esencias florales entre otros. 

La responsabilidad del farmacéutico

La práctica de farmacia es una de las profesiones de salud más antiguas en la historia, por lo cual el papel del farmacéutico ha cambiado significativamente a través de los años con el fin de atender las necesidades de la población. La medicina homeopática es una alternativa de potenciar los efectos de los tratamientos especializados en patologías crónicas o agudas. En este caso, cualquier profesional que trabaje en una farmacia, ya sea homeopática o no, debe cumplir con una serie de códigos deontológicos. Dicho profesional debe poder asesorar a cualquier paciente sobre las precauciones que debe tener con cualquier medicamento o producto.  También de cómo debe ser utilizado correctamente, como debe almacenarse o cualquier tipo de información relevante para el paciente.

Los medicamentos de la farmacia homeopática

Los medicamentos comercializados en una farmacia homeopática son elaborados mediante sucesivas diluciones en agua o alcohol, de manera que la sustancia original que produce los efectos de la enfermedad quede reducida a una cantidad mínima. Los productos pueden ser de origen animal, vegetal, mineral u orgánicos y para ello se debe seguir un proceso determinado.

Los expertos defienden que para elaborar un medicamento de este tipo es necesario tener en cuenta tanto los síntomas característicos de la enfermedad como los particulares que presenta cada enfermoante una misma patología. Por ello, el primer paso que se debe tener en cuenta es la elaboración de una historia clínica detallada del paciente y la realización de todas las pruebas necesarias para un correcto diagnóstico de la enfermedad o de la patología correspondiente.

El medicamento homeopático puede ser utilizado tanto como tratamiento único como complementario con fármacos convencionales. Además, se trata de una práctica dentro de las conocidas “terapias alternativas”, por lo que no siguen los lineamientos de la medicina convencional. Sin embargo, la complementan para poder darle al paciente otras alternativas que complementen a los tratamientos que estén haciendo. Algunos de los productos que más se utilizan dentro de la homeopatía son:

  1. Argentum nitricum, usado para trastornos digestivos y nerviosos
  2. Calcarea carbonica, para dolores articulares o fracturas
  3. Graphites, para problemas metabólicos y de la piel
  4. Phosphorus, para problemas de ansiedad
  5. Pulsatilla nigricans, útil en problemas ginecológicos y resfriados
  6. Lachesis muta, para patologías relacionadas con la circulación o las molestias vasculares

¿Jaqueca o migraña? Diferencias, síntomas y tratamientos

Los conceptos de jaqueca y migraña son confundidos constantemente. Ambos hacen referencia al común y característico de dolor de cabeza intenso y pasajero, pero ¿son lo mismo? ¿En qué se diferencian? A continuación vamos a ver en profundidad a qué hace referencia cada uno de estos dos conceptos, cuáles son sus principales síntomas y cómo pueden tratarse. Continúa leyendo para saber más y recuerda que puedes especializarte con nuestro Máster en Neuroanatomía y Neurología Funcional.

¿Jaqueca o migraña?

A pesar de utilizar con bastante frecuencia la expresión “me duele la cabeza”, pocas veces podemos averiguar por nuestro propio pie cuál es su causa. Por definición, todos los dolores de cabeza se denominan como cefalea. Se trata de una patología muy común entre toda la población mundial y es uno de los principales motivos por los que los pacientes acuden a consultas neurológicas.

Las cefaleas pueden clasificarse en dos grandes tipos: las primarias, que son aquellas que aparecen sin causas metabólicas, y las secundarias, que corresponden a todos los dolores de cabeza que actúan como síntoma de otra enfermedad o patología. Entre las primarias podemos distinguir la migraña o la jaqueca. Entre las secundarias se clasifican todas las cefaleas asociadas a tumores, traumatismos, accidentes vasculares cerebrales u otras patologías.

Entonces, ¿jaqueca y migraña son lo mismo? Básicamente sí aunque se tiene a pensar que son patologías distintas.

¿Cuáles son sus causas principales?

La jaqueca, o migraña, se manifiesta con un dolor de cabeza muy intenso y pulsátil, como si se notaran los latidos del corazón en la cabeza. Además, puede acompañarse con otros síntomas como vómitos, náuseas o visión borrosa. Aunque aún no se han encontrado las causas principales de la migraña o la jaqueca, diversos estudios recogen que su origen puede estar relacionado con la aparición de cambios en el tronco encefálico. Dichos cambios pueden producir a su vez modificaciones en el nervio trigémino y desequilibrios químicos en sustancias de nuestro organismo como la serotonina. Sin embargo, sus causas también se relacionan con:

  1. Menstruación o embarazo, debido a los cambios hormonales sufridos en ambos períodos.
  2. La alimentación, ya que el consumo en exceso de alimentos como el chocolate, la cafeína, el chocolate, los frutos secos, los quesos o el alcohol favorecen la aparición de los ataques de migraña.
  3. El estrés, el ejercicio intenso o la falta de sueño, ya que las situaciones de estrés, aceleración y sobre esfuerzo o aquellas que alteran las horas de sueño suelen desencadenar ataques de migraña o jaqueca.
  4. El abuso a algunos fármacos, mayormente los antiinflamatorios, pueden llegar a tener efecto rebote.
  5. Los factores medioambientales, ya que los cambios extremos de temperatura o de presión atmosférica también influyen en su aparición.

Tratamiento para la jaqueca o migraña

Uno de los mejores ejercicios que puede realizar un paciente de jaqueca o migraña es elaborar un calendario o diario de síntomas. Cuando tengas un ataque de migraña o jaqueca, apunta en una libre, diario o calendario el día, los alimentos que has comido o bebido, las actividades que has realizado, las horas que has dormido, etc. Así, podrás prevenir y averiguar cuáles son los principales síntomas que te provocan esta afección.

Si los dolores son frecuentes o se repiten más de 3 veces al mes, lo óptimo es acudir a un especialista que pueda realizar un diagnóstico, ya que para el dolor existen fármacos inespecíficos y específicos. Por ello, la mejor opción es siempre pedir cita para tener un diagnóstico y tratamiento fiable y en base al historial clínico y la sintomatología del paciente en concreto.

Consejos para mejorar la circulación sanguínea

Para que nos mantengamos con vida, la circulación sanguínea es algo primordial. Gracias a este proceso, se transporta oxígeno, nutrientes y hormonas, entre otras sustancias necesarias, a las células de todo nuestro cuerpo a través de las arterias, los capilares y las venas. Sin embargo, existen diversos riesgos o patologías que complican este proceso. En el artículo de hoy, vamos a analizar cuáles son y cómo pueden tratarse o evitarse. Recuerda también que si te interesa este sector de estudios, puedes especializarte con nuestra formación especializada en Cuidados de Patologías Cardiovasculares.

Cómo funciona la circulación sanguínea

Como bien sabemos, el corazón funciona en nuestro organismo como una bomba, que suele latir entre 60 y 100 veces por minuto. En cada uno de esos latidos, el corazón envía sangre a todo el cuerpo. Una vez finalizado ese tramo y antes de volver a realizarlo de nuevo, la sangre vuelve al corazón. Desde allí, se bombea hacia los pulmones para cargarse de oxígeno de nuevo para poder repetir el ciclo una y otra vez. El recorrido que sigue la sangre siempre va en la misma dirección y, como podéis imaginar, es un movimiento involuntario sin el cual no podríamos vivir.

Por otro lado, el sistema circulatorio está formado por vasos sanguíneos que permiten esta circulación sanguínea. Estos vasos funcionan como carreteras y uniones entre el corazón y el resto de partes de nuestro organismo. Podemos diferenciar, principalmente a las arterias, que transportan la sangre desde el corazón hacia el resto del cuerpo, y las venas, que trasportan la sangre desde el cuerpo hasta el corazón.

Algunas patologías del sistema circulatorio

  1. Aneurisma de aorta abdominal, que afecta al vaso principal del cuerpo que suministra sangre oxigenada. Ocurre cuando la pared de la aorta se debilita en el área del abdomen. Normalmente se debe a una presión arterial alta.
  2. Enfermedad coronaria, que es el tipo más común de enfermedad cardíaca. Se produce generalmente cuando se acumulan placas y colesterol en el interior de las paredes de las arterias coronarias.
  3. Infarto de miocardio, o ataque cardíaco, que ocurre cuando hay una obstrucción del flujo de sangre al tejido cardíaco.
  4. Enfermedad de Raynaud, un trastorno que hace que los vasos sanguíneos se estrechen cuando se tiene frío o se está estresado.
  5. Várices, una dilatación anormal de las venas, habitual sobre todo en las piernas, causada por la acumulación excesiva de sangre en su interior.

Cómo evitar la mala circulación sanguínea

Las causas de los problemas circulatorios no solo dependen de nosotros mismos, sino que también dependen de enfermedades o patologías específicas como las que hemos visto anteriormente. Además, debemos tener en cuenta que también influyen los genes, el colesterol alto y presión arterial alta, algunas lesiones, el tratamiento excesivo de medicamentos como aquellos que incluyen hormonas o los malos hábitos como el tabaquismo o el consumo de alcohol entre otros.

Sin embargo, no es algo que no se pueda disminuir o remediar. A continuación, os dejamos algunos consejos para que podáis mantener sanos vuestro corazón y una correcta circulación sanguínea:

  • Realizar mucho ejercicio físico.
  • Llevar una dieta nutritiva y sana, evitando las grasas saturadas.
  • Reducir la ingesta de grasas saturadas.
  • Tratar de no permanecer sentado por períodos prolongados.
  • Evitar los cambios de temperatura elevados, sobre todo en las piernas.
  • Mantener un peso saludable.
  • Evitar el tabaco.
  • Realizar revisiones médicas con regularidad.
  • Informar a tu médico sobre cualquier antecedente familiar relacionado con problemas de corazón.
  • Uso de medias de compresión para tratar varices.
  • Masajes para estimular el flujo sanguíneo.
  • Tratamiento láser o cirugía endoscópica de venas.

Bronceador casero para lucir una piel dorada

La exposición solar puede ser perjudicial para nuestra salud. Sobre todo, si se realiza sin protección. Muchas personas anteponen una piel bronceada a una sana, olvidando las terribles consecuencias que pueden sufrir. Sin embargo, en Escuela Clínica hemos encontrado una solución que te ayudará a conseguir un tono de piel dorado sin ponerte en riesgo. ¿Quieres descubrirlo? Continúa leyendo y aprende a elaborar un bronceador casero. Recuerda que puedes especializarte en el sector con nuestra formación especializada en Dermatología y Cosmética.

¿Bronceador o protector?

Para muchas personas, una piel bronceada es sinónimo de salud y bienestar. Sin embargo, no siempre ha sido así. En la antigüedad, las pieles blancas eran sinónimo de poseer un estatus social alto, puesto que las clases bajas eran las que trabajaban de sol a sol. Con el paso de los años, la sociedad del siglo XX comenzó resaltar el tono de piel bronceado, ya que por aquel entonces las clases sociales más altas viajar a destinos exóticos, luciendo pieles bronceadas los 365 días del año.
Por ello no es de extrañar que, con la llegada del verano, los protectores solares y los bronceadores se hayan convertido a día de hoy en productos imprescindibles para muchas personas. Dentro de este punto, cabe estacar que ambos productos no son lo mismo. Utilizarlos de forma adecuada es imprescindible para no poner en riesgo la salud de nuestra piel.

Los bronceadores preparan la piel para tomar el sol. Si sus ingredientes son naturales, tales como aceites y extractos vegetales, tu piel estará hidratada y a medida que los ingredientes se vayan absorbiendo, la piel irá adquiriendo ese color dorado del que hablábamos anteriormente. Sin embargo, este producto no protegerá tu piel de los rayos UVA, a no ser que se indique lo contrario, ya que no se trata de un protector solar. Unirlos es la mejor manera de tomar el sol y broncearnos la piel.

¿Cómo hacer un bronceador casero?

Existen diferentes formas de crear un bronceador casero natural que te ayude a conseguir un tono de piel más bronceado pero sin exponerte al sol. Además, puedes realizarlo en casa de forma rápida y sencilla. Aquí te dejamos algunas recetas:

Bronceador casero con café

Para ello, necesitarás: una cafetera, café molido natural, un vaso de agua, una crema hidratante incolora o blanca y un bote con pulverizador vacío. Una vez tengas los ingredientes, deberás llenar los depósitos de la cafetera con el agua y el café. Prepáralo de forma habitual y, cuando esté listo, espera a que se enfríe. Una vez frío, mezcla la cantidad que desees de café, según el tono que quieras conseguir, con la loción corporal. Mézclalo bien y cuando tengas una mezcla homogénea, introdúcela dentro del bote. Agítalo bien, aplícatelo y extiéndelo por todo el cuerpo de forma uniforme hasta conseguir el efecto deseado. Utilízalo cada 10-15 días.

Bronceador de zanahoria, canela y miel

Necesitarás: 4 zanahorias sin pelar, 3 cucharadas de canela en polvo, 1/2 jarra de agua y 1 cucharada de miel. Corta las zanahorias, mézclalas con la canela en la licuadora y bátelos hasta que quede una pasta espesa y homogénea. Añade el agua a la pasta, hasta conseguir la consistencia que desees, y la cucharada de miel. Vuelve a batirlo todo a máxima potencia durante 1 o 2 minutos y ya tendrás listo tu bronceador casero de miel, canela y zanahoria. Utilízalo posteriormente a la exposición solar, ya que la potenciará sin arriesgarte. Para facilitar su uso, puedes colocarlo dentro de un bote con pulverizador.

Bronceador de té negro

Por último, para este bronceador casero necesitarás: 15 bolsitas de té negro y medio litro de agua. Pon a hervir el agua y sumerge las bolsas de té cuando esté hirviendo. Ayúdate con una cucharilla y, una vez bien mezcladas, deja reposar hasta que el agua esté fría. Vierte la mezcla en un bote vacío con pulverizador y rocíala por todo tu cuerpo de forma uniforme antes de tomar el sol.

Tratamiento de la menopausia precoz: mejora tu calidad de vida

Llegada cierta edad, a un gran número de mujeres les preocupa todo lo que conlleva sufrir la menopausia. Sin embargo, pocas veces se habla de la menopausia precoz. Ésta afecta a un 6% de mujeres, lo que conlleva que un gran número de mujeres dejen de ser fértiles a una temprana edad. Continúa leyendo para saber más acerca de este trastorno y recuerda que puedes especializarte con nuestro Máster experto en Trastornos Menopáusicos.

¿Qué es la menopausia precoz?

Todos conocemos qué es la menopausia. Este concepto hace referencia al momento, en la vida de una mujer, en el que deja de ovular y por ende, en el que finaliza su período menstrual de forma progresiva. Por regla general, la menopausia aparece entre los 40 y 50 años, siendo en España los 51 años la edad promedia según datos de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM).

Sin embargo, hablamos de menopausia precoz cuando este proceso se adelanta y ocurre en edades por debajo de los 40. La edad fértil de una mujer va desde su primera menstruación, hasta la menopausia, que suelen ser aproximadamente unos 30 o 35 años, siendo el periodo más fértil entre los 18 y los 35 años. Por este motivo, la menopausia precoz es tan importante, porque conlleva que la mujer deje de ser fértil mucho antes de lo que debería. Según la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), la sufren una de cada 100 mujeres menores de 40 años y una de cada 1.000 mujeres antes de los 30 años en nuestro país.

Causas principales

Entre las causas principales de la menopausia precoz o prematura se encuentran principalmente:

  • Los antecedentes familiares, es decir, mujeres pertenecientes a la familia que hayan sufrido menopausia precoz o prematura.
  • El consumo de tabaco.
  • Los tratamientos de quimioterapia o radiación pélvica debido a un cáncer.
  • La extirpación quirúrgica de ambos ovarios.
  • Una histerectomía.
  •  Enfermedades autoinmunes, como la tiroides, la artritis reumatoidea o el VIH.

Síntomas y tratamientos de la menopausia precoz

La respuesta es sí. Los principales síntomas de la menopausia precoz son:

  • Los cambios bruscos de humor y peso.
  • Los sofocos y/o sudores nocturnos.
  • La sequedad de la epidermis y/o vaginal.
  • El dolor de cabeza continuado y su aparición al mantener relaciones sexuales.
  • La disminución del deseo sexual, insomnio o alteraciones del sueño.
  • La incontinencia urinaria u irritabilidad de la vejiga.

Como podréis imaginar, no existe ningún tratamiento que pueda hacer que los ovarios vuelvan a funcionar con total normalidad. Existe un tratamiento denominado TRH (terapia de reemplazo hormonal), sin embargo, no es aconsejable para aquellas mujeres que padezcan cáncer de mama o de útero, tengan antecedentes de trombosis o sufran enfermedades hepáticas graves entre otras.

Para que el tratamiento pueda llevarse a cabo, hace falta un estudio personal de la paciente para deliberar si es conveniente o no llevarlo a cabo. Por ello, ante cualquier tipo de duda,  es necesario acudir a un especialista para que pueda determinar las causas y el tratamiento adecuado a seguir para disminuir los síntomas al máximo.

Las causas y consecuencias de trastorno disocial

Para poder convivir en sociedad, es necesario el cumplimiento de una serie de normas básicas que garanticen una convivencia respetuosa y sana con los demás. Sin embargo, las personas que padecen el trastorno disocial violan ese cumplimiento con comportamientos egoístas e insensibles. Se relaciona principalmente con la agresividad en niños y niñas, ya que aparece, de forma general, en la infancia. A continuación, veremos en profundidad las posibles causas de dicha patología y recuerda que, si te interesa el sector, puedes especializarte con nuestro Máster en Psicología Infantil + Máster en Atención Temprana.

¿Qué es el trastorno disocial?

Según la última versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), el trastorno disocial se define como una alteración propia de sujetos menores de edad que a lo largo de su infancia presentan un patrón de comportamiento continuado caracterizado por la presencia de una violación sistemática de las normas sociales y los derechos de los demás durante al menos doce meses.

Principalmente las personas afectadas padecen ataques de ira a otras personas o incluso animales, perjudicando también otros aspectos de su vida como por ejemplo el rendimiento escolar o las relaciones sociales. También suelen presentar niveles bajos de empatía o sentimientos hacia los demás. Actúan sin pensar mucho en las consecuencias de sus actos, de manera impulsiva, con comportamientos arriesgados y con baja tolerancia a la frustración.

Principales síntomas

Como ya hemos mencionado anteriormente, el trastorno disocial se caracteriza por un comportamiento muy agresivo, por lo que los síntomas principales que se manifiestan son:

  • Nulo sentido de culpabilidad
  • Mentiras recurrentes
  • Abusos, agresiones o actos de crueldad
  •  Perfil egoísta e irresponsable
  • Arrogantes, con aires de superioridad
  • Manipuladores y amenazantes
  • Interpretan las reacciones de los demás como un peligro
  • Son crueles con los animales y les es indiferente el malestar de los demás
  • Suelen pelearse frecuentemente

A consecuencia de dicho trastorno, algunos niños o adolescentes pueden llegar a padecer otro tipo de trastornos añadido como la depresión, la hiperactividad, o el déficit de atención.

Causas asociadas al trastorno disocial

Según confirman los estudios realizados, existen varias posibles causas que pueden provocar el trastorno disocial:

El factor social y psicológico

A nivel psicológico y social, se ha observado que muchos de estos niños parten de hogares en los que existen problemas de conducta y marginalidad. Esto quiere decir que lo que los niños que hayan crecido en hogares o ambientes donde dichos problemas existan y sean frecuentes, tienen más probabilidades de desarrollar este tipo de trastorno.

Otro de los motivos relacionados con el trastorno disocial está directamente relacionado con el tipo de educación que reciben los niños o adolescentes desde que son pequeños. Si se les educa de forma autoritaria o en cambio siendo muy permisivos, la tendencia a desarrollar dicho trastorno aumente. Por ello, es muy importante llevar a cabo una educación equilibrada manteniendo un ambiente en casa favorable.

El factor biológico

Aunque parezca imposible, los genes también tienen una parte importante en este sentido. La falta de responsabilidad, honestidad, madurez o empatía pueden ser motivo de factores biológicos propios de su genética. El desarrollo del lóbulo frontal también tiene una relación importante, ya que es el responsable de los procesos cognitivos. Se encarga de planificar, elegir y tomar las decisiones conscientes y voluntarias relacionadas con la conducta y también con sus consecuencias. Por ello, una malformación o desarrollo del lóbulo frontal puede estar directamente relacionada con este tipo de trastorno.

Alergias primaverales, síntomas y tratamientos

La llegada del buen tiempo es para algunas personas casi una tortura debido a las alergias primaverales. Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Crónica, la polinosis afecta alrededor de 8 millones de españoles. Por ello, en el artículo de hoy vamos a ver cuáles son las alergias principales de esta estación del año, así como sus síntomas y posibles tratamientos. Recuerda que puedes especializarte en el sector con nuestro Máster experto en Urgencias Alergológicas.

Las alergias primaverales más comunes

Denominamos alergia a toda aquella alteración que presenta nuestro sistema inmunológico cuando se expone a una sustancia u organismo inofensivo, pero que identifica como invasor. Estas sustancias le provocan una extrema sensibilidad, provocando alteraciones de carácter respiratorio, nervioso o eruptivo. Como consecuencia, el sistema inmunológico libera histaminas para combatir dicha sustancia u organismo, lo que provoca lo ciertos síntomas como la picazón, los estornudos repetidos o los ojos llorosos.

Tal y como comentábamos anteriormente, las alergias primaverales las sufre un gran porcentaje de población. El principal causante es el polen, por ello, la peor época del año para la mayoría de alérgicos y alérgicas es la primavera, ya que la polinización tiene lugar en esta estación. Durante este proceso de reproducción, una sola planta produce miles de granos de polen, que no pueden apreciarse a simple vista, pero que son los principales responsables del malestar de los pacientes.

En nuestro país, el polen de las gramíneas es casi el principal causante de la mayoría de alergias primaverales. Este tipo de plantas predomina en el Centro y en el Norte del país, mientras que en la costa Mediterránea es más frecuente la alergia causada por la Parietaria judaica, conocida también como pegajosa. Sin embargo, en la zona Sur, la alergia al polen del olivo es también bastante frecuente.

El clima y la localización, como veíamos anteriormente, tienen también su importancia en este sentido. La lluvia es uno de los factores principales a tener en cuenta, ya que a menos precipitaciones llueva, menos limpieza de atmósfera y por ende más intensas pueden llegar a ser las alergias. Sin embargo, también debemos tener en cuenta que las excesivas precipitaciones en primavera favorecen aún más la floración y polinización, por lo que pueden provocar mayores alergias. También hay que tener en cuenta que, aunque parezca contradictorio, las zonas no rurales suelen registrar mayores casos de alergia debido a que la contaminación atmosférica favorece su aparición. 

¿Cuáles son los síntomas más habituales?

A pesar de ser la causa principal, el polen no es el único causante de las alergias ya sean primaverales o no. Los ácaros del polvo, las esporas de moho, el pelo o la caspa de animales, algunos alimentos, las picaduras de insectos e incluso algunas medicinas son otros de los principales causantes de las alergias a nivel mundial.

Las reacciones alérgicas se manifiestan de distinta forma según el nivel de alergia de cada individuo. Generalmente, los síntomas causados por las alergias primaverales no son graves, pero llegan a ser muy molestos. Los más frecuentes suelen ser:

  • Picor en ojos y nariz, lagrimeo o sensación de arenilla ocular.
  • Rinoconjuntivitis o rinitis alérgica.
  • Estornudos frecuentes.
  • Tos seca.
  • Dolor de cabeza.
  • Fatiga y cansancio durante todo el día.

¿Cómo puedo reducir o tratar los síntomas alérgicos?

La mayoría de pacientes son tratados con antihistamínicos recetados y recomendados por un profesional médico o alergólogo/a. Como comentábamos anteriormente, cada persona tiene un nivel u otro de alergia, al igual que de síntomas. Es por ello que debe ser un profesional el que recomiende a cada uno de los pacientes cuál es el tipo de tratamiento que más se adapte a sus necesidades.

Eliminar la alergia de nuestras vidas es casi imposible, ya que el factor genético también influye en este caso. Sin embargo, si que se pueden prevenir y reducir sus síntomas al máximo. a continuación, os dejamos algunos consejos:

  • Acudir a un especialista que estudie concretamente el caso, realizando las pruebas pertinentes y necesarias.
  • Realizar lavados nasales de agua salada para limpiar el polen, el polvo y otros residuos de los conductos nasales.
  • Evitar salir al exterior o realizar ejercicio físico al aire libre durante la polinización.
  • Viajar en coche con las ventanas cerradas.
  • Evitar ventilar a primera hora de la mañana o durante el atardecer.
  • Evitar el uso de plantas con flores en el dormitorio.
  • Utilizar gafas de sol cuando se salga al exterior.
  • Utilizar productos anti-moho para evitar su aparición en casa.
  • Evitar remover el polen o el polvo.

Los tratamientos estéticos faciales más populares

La cosmética es una disciplina derivada de las ciencias de la salud que persigue cumplir con tres funciones: la higiénica, la eutrófica y la estética. Sin embargo, según la piel y las necesidades de cada persona, la cosmética no termina por cumplir al 100% la función estética. Es en este punto cuando generalmente se suele recurrir a los tratamientos estéticos.

En el artículo de hoy, veremos cómo se clasifican los tratamientos faciales más populares y para qué se utiliza cada uno de ellos. ¿Nos acompañas?

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¿Qué son los tratamientos estéticos?

Los tratamientos estéticos se basan en la aplicación de diversas técnicas para prevenir y/o mejorar la aparición de arrugas y flacidez. Existen muchas técnicas y métodos diferentes dependiendo del tipo de arruga o marca a tratar. Por ello es importante que primero se aprenda a diferenciar bien qué tipos de arrugas existen y qué se quiere conseguir con dicho tratamiento.

Tipos de arrugas

En el ámbito de la medicina estética, se habla de arrugas estáticas y de arrugas dinámicas. Las primeras son aquellas que se forman poco a poco con el paso de los años y el tiempo. Su causa principal es la desaparición progresiva de diversas sustancias que componen la piel, como por ejemplo el colágeno. Suelen presentar algo de flacidez y pérdida de volumen en la zona del escote, el mentón, los labios o en la zona de las ojeras.

Por otro lado, están las arrugas dinámicas, que son aquellas que se forman por la acción repetida y natural de los tejidos, por ejemplo, debido a nuestros gestos de expresión. Son arrugas que aparecen principalmente en el entrecejo, la frente o patas de gallo.

Principales tratamientos estéticos faciales

Según lo que se desee conseguir o tratar, se pueden distinguir dos clasificaciones principales:

Tratamientos no invasivos

Los tratamientos no invasivos son aquellos que no requieren de una intervención quirúrgica para llevarlos a cabo, por lo tanto, tampoco requieren una recuperación. Entre ellos destacan:

Policaprolactona

Este tratamiento es un procedimiento estético que se utiliza para eliminar las arrugas y dar volumen, principalmente en la zona de los pómulos. Se trata de un relleno de la dermis que provoca un efecto tensor con un resultado muy natural. Además de utilizarse para rellenar pliegues y arrugas, también sirve para mejorar la calidad de la piel.

Mesoterapia facial

Este es otro de los tratamientos de medicina estética más demandados actualmente. Consiste en aplicar microinyecciones de antioxidantes, coenzimas, aminoácidos y vitaminas para mejorar la elasticidad de la piel. La mesoterapia también se utiliza para hidratarla y estimular su regeneración tisular. Se trata de un procedimiento indoloro que consigue que la piel del rostro se vea más tersa y luminosa.

Radiesse

El paso del tiempo conlleva la pérdida del óvalo facial y la aparición de los principales signos de la edad, como las arrugas y las líneas de expresión. Por ello, este procedimiento se utiliza para rellenar arrugas y proporcionar un poco de volumen en la zona a tratar.

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Tratamientos invasivos

Por otro lado, los tratamientos invasivos son aquellos realizados por profesionales médicos en los cuales se trata la zona deseada con un elemento químico y/o mecánicamente, mediante inyecciones intradérmicas o subcutáneas. Estos procedimientos sí que necesitan una recuperación. Entre ellos destacan los siguientes:

Carboxiterapia

Consiste en la administración de pequeñas dosis de dióxido de carbono mediante la realización de pinchazos en la piel de forma intradérmica. Se utiliza principalmente para combatir el exceso de grasa, celulitis, o la flacidez.

PRP (plasma rico en plaquetas)

Es muy utilizado para rejuvenecer el rostro al completo o para modificar y tratar otras zonas de la piel. Se basa en inyectar una serie de proteínas plasmáticas en la piel para potenciar la regeneración celular y el rejuvenecimiento.

Rinoplastia

La rinoplastia es la operación de nariz destinada a resolver o corregir problemas estéticos de dicha zona, como desviaciones, giba ósea, malformaciones congénitas u otro tipo de problemas que se hayan podido producir por accidentes o traumatismos.

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¿Qué tratamientos corporales existen?

La medicina estética también ha experimentado un auge significativo en relación con la demanda de tratamientos corporales, diseñados para mejorar la apariencia de las personas.

A continuación, te presentamos algunos de los tratamientos corporales más populares en medicina estética, cada uno diseñado para abordar necesidades específicas y personalizadas.

  • Liposucción: aunque es un procedimiento quirúrgico, la liposucción sigue siendo muy popular para eliminar depósitos de grasa localizada.
  • Tratamientos de contorno corporal: generalmente, se utiliza la criolipólisis para congelar y eliminar las células de grasa sin necesidad de someterse a una cirugía. 
  • Radiofrecuencia corporal: utiliza la energía de radiofrecuencia para tensar la piel y mejorar la apariencia de la celulitis.
  • Tratamientos con láser: suelen servir para reducir la grasa, mejorar la elasticidad de la piel y tratar cicatrices.
  • Inyecciones de relleno dérmico: aunque están más asociadas con el rostro, algunas inyecciones de relleno también se utilizan para dar forma a ciertas áreas del cuerpo.
  • Tratamientos para estrías: incluyen el láser, la microdermoabrasión y os peelings químicos para mejorar la apariencia de las estrías. 

 

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