Categoría: Logopedia

¿Qué es la logopedia?

La logopedia se encarga de investigar, tratar y prevenir los trastornos de la comunicación humana. Lo más habitual es que pensemos en profesionales que ayudan a pronunciar correctamente ciertas letras, pero su trabajo va mucho más allá. Por un lado, al mejorar la forma de comunicarse de las personas con alguna dificultad, se sienten mucho mejor consigo mismas. Y, por el otro lado, también tratan problemas cognitivos o físicos.

¿Te ha sorprendido? Hay muchas cosas que todavía no se saben sobre esta área de trabajo: infórmate y profundiza en ella con nuestra oferta formativa. En ella encontrarás formaciones en las que aprenderás sobre los procesos que intervienen en el desarrollo del lenguaje y de las habilidades de comunicación, y más cosas.

Funciones de la logopedia

La logopedia trata los problemas o disfunciones relacionadas con el lenguaje. Los logopedas trabajan desde distintos campos: el cognitivo, el físico y el fisiológico. Además, realizan su trabajo no solo para niños, sino también para tratar problemas que ocurran en los adultos.

¿Qué hace un logopeda?

Un logopeda no solo se encarga de ayudar a pronunciar bien ciertos vocablos. También ofrece su servicio para ayudar a mejorar el uso de la voz con terapia postural y a tratar problemas causados por la afasia o la disartria de pacientes con una lesión cerebral, por ejemplo. Además, su trabajo ayuda a minimizar ciertos avances de enfermedades degenerativas como, la demencia.

Otras de las funciones del logopeda son mejorar la capacidad de tragar, beber o respirar de forma segura. Esta es una de las tareas menos conocidas de estos profesionales, que también se ocupan, aunque no lo creas, de mejorar la comprensión del lenguaje escrito.

Sin embargo, estas funciones no quitan las más habituales y conocidas en los campos de comunicación. Los logopedas tienen la principal tarea de tratar los trastornos de la comunicación, lo que incluye el lenguaje oral y escrito. También se encargan de la mejora de posibles disfunciones en el habla, la audición u otras funciones orales que se relacionan con la deglución o la respiración.

Tratamientos de la logopedia

Hay diversas técnicas que emplean los logopedas para tratar a sus pacientes. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Técnicas de relajación. Estas técnicas permiten que el paciente sea más consciente de los músculos de su cara y del control que ejerce sobre ellos.
  • Técnicas de autocontrol. Permiten mejorar el control que ejerce el paciente sobre el uso de su habla o lenguaje en su día a día.
  • Técnicas cognitivas. Se utilizan para intervenir en los procesos que lleva a cabo nuestra mente antes de articular el lenguaje.
  • Técnicas respiratorias. Mejora el proceso respiratorio en general, pero también su coordinación con el habla o la voz.
  • Terapia miofuncional. Se realiza para mejorar las funciones orofaciales, es decir, los órganos y músculos implicados en la respiración, deglución, succión, habla y voz.
  • Terapia deglutoria. Sirven para mejorar la capacidad de tragar del paciente.
  • Terapia lúdica. Se trata de una técnica usada especialmente para los más pequeños que consiste en convertir los ejercicios habituales del tratamiento en un juego para que sean más amenos y relajados para el niño.

¿Qué aprenderás con nuestro máster de logopedia?

Estudiar logopedia te permitirá profundizar en esta disciplina y convertirte en un experto en esta área. Con nuestro máster experto en logopedia y trastornos del lenguaje conocerás el desarrollo complejo y fundamental del lenguaje y la comunicación.

Además, te formaremos en todos los procesos implicados en estas funciones y conocerás cómo influye el desarrollo del lenguaje en los más pequeños y los procesos a nivel neuronal, fisiológico y anatómico que lo permiten.

Afasia, tipos, patrones y prevención

La afasia es una afección que impide que te comuniques con normalidad. Su evolución es difícil de predecir, ya que varía según su origen, tipo y edad del paciente. A continuación, veremos en profundidad de qué trata este concepto, cuáles son sus síntomas y cómo puede prevenirse. Recuerda que si te interesa este sector de estudio, puedes especializarte con nuestro Máster en Detección de Patologías del Lenguaje y del Habla.

¿Qué es la afasia?

Cuando hablamos de afasia nos referimos a la consecuencia de una lesión en las partes del cerebro que controlan el lenguaje. Normalmente, las zonas afectadas del cerebro son el lóbulo frontal izquierdo, el lóbulo temporal izquierdo, la parte posterior e inferior del lóbulo parietal izquierdo y las conexiones entre ellas. Esta afección puede dificultar la lectura, la escritura y la expresión oral del paciente.

La afasia puede sufrirse a cualquier edad, ya que depende de diversos factores. Sin embargo, es habitual en ancianos o en personas de mediana edad. La gravedad y las consecuencias dependen también del grado y extensión de la lesión cerebral. Principalmente se pueden distinguir cinco tipos:

Afasia receptiva

Se produce cuando la lesión tiene lugar en las áreas temporo-parietales, donde se ubica el área de Wernicke. Se caracteriza porque el paciente puede escuchar la voz de las personas que lo rodean y ver palabras escritas en un papel sin lograr entender lo que escucha o lo que lee. A pesar de poder hablar con fluidez y a un ritmo natural, las frases que dicen o escriben suelen ser incoherentes. Además, no son conscientes de dichas faltas o errores gramaticales.

Afasia expresiva

Se produce cuando la lesión tiene lugar en el frontal izquierdo, donde se encuentra el área de Broca. La mayoría de los pacientes que la presentan tienen también un déficit motor del hemicuerpo derecho. A diferencia del tipo anterior, en este tipo de afasia el paciente es consciente de sus limitaciones. La expresión verbal se ve muy afectada en este tipo de afasia, al igual que la comprensión lectora. El paciente suele entender el significado de las palabras y sabe qué desea responder, pero encuentra dificultades expresarse con las palabras adecuadas. Por ello, interacciona poco y cuando lo hace suele ser con frases cortas y simples.

Afasia anómica

Se trata del trastorno afásico más común. El paciente tiene problemas para recordar conceptos, nombres, objetos, lugares… Cuando se expresa, suele darle vueltas a la cabeza, creando expresiones o frases con muchas palabras que le permitan expresar algo que hubiera podido decirse con una o con muy pocas palabras en condiciones normales.

Afasia de conducción

En este tipo la lesión radica a nivel temporal. Se pierde la capacidad de repetir lo que se oye o la comprensión de las frases. El paciente suele usar palabras equivocadas, expresándose a través de oraciones sin sentido.

Afasia global

Por último, este tipo de afasia es la más grave. Impide que el paciente pueda hablar, entender, leer o escribir, por lo que la persona no puede comunicarse por medio del lenguaje.

Causas principales y posible prevención

Una de las causas más frecuentes de este tipo de trastorno es el accidente o derrame cerebrovascular. Se produce cuando un vaso sanguíneo se bloquea o se rompe, impidiendo que el flujo de sangre y el oxígeno lleguen a todo el tejido cerebral. Sin embargo, también existen otras causas como los tumores cerebrales, los traumatismos craneoencefálicos causados por duros golpes en la cabeza, las infecciones o incluso la demencia o el Alzheimer. En algunas ocasiones, los episodios temporales de afasia pueden producirse a causa de las migrañas, de convulsiones o de un accidente isquémico transitorio.

Como veíamos anteriormente en los tipos, los síntomas afectan directamente a la forma que tiene los pacientes de expresarse. Por ello, para su prevención, es importante prestar atención a cualquier causa que pueda provocar esta afección. Para ello, se deben evitar todo tipo de lesiones cerebrales, manteniendo unos niveles de colesterol en sangre, evitando excesos con el tabaco o el alcohol o manteniendo una dieta sana y equilibrada para evitar cualquier causa de sobrepeso.

La terapia del habla y del lenguaje es imprescindible para este trastorno, ya que procura mejorar la capacidad de comunicación del paciente. Además, ayuda a encontrar otros métodos que permitan al paciente comunicarse con los demás.

Identificar y detectar la dislexia

La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje de origen neurobiológico. Su identificación y detección temprana puede ayudar a mejorar, tratar y corregir sus efectos. En el artículo de hoy, conoceremos en profundidad qué es y cómo se puede detectar la dislexia. Recuerda que si te interesa este ámbito de estudio, puedes especializarte con nuestro Máster experto en Logopedia, Trastornos del Lenguaje y del Habla.

¿Qué es la dislexia?

Debido al desconocimiento muchas veces se confunde el concepto de dislexia con el de falta de inteligencia. Las personas que padecen este trastorno presentan dificultades para, por ejemplo, leer con fluidez. Sin embargo, estas dificultades no están relacionadas con la inteligencia del individuo.

Tal y como comentábamos anteriormente, la dislexia es un trastorno del aprendizaje que supone la dificultad para leer de raíz, ya que afecta ciertas zonas del cerebro que procesan el lenguaje.  Es una situación que perdura toda la vida, siendo la etapa escolar aquella en la que mayor es su impacto. Por ello, es imprescindible conocer los diferentes síntomas que se pueden presentar, ya que existen enfoques y estrategias de enseñanza que pueden ayudar y mejorar las habilidades lectoras de los niños. 

Algunas manifestaciones de la dislexia

Dependiendo de la edad y de la persona, la dislexia puede presentar diversas manifestaciones. A continuación vamos a ver cuáles son los signos más conocidos para detectar la dislexia clasificados por rangos de edad:

En niños de entre 3 y 5 años

  • Poca fluidez en la expresión oral.
  • Confusión entre palabras fonéticamente parecidas.
  • Lenguaje espontáneo poco claro.
  • Dificultades de ritmo, coordinación, equilibrio y orientación.
  • Dificultad para aprender a escribir su nombre y para reconocerlo.
  • Dificultad para memorizar canciones y rimas infantiles.

En niños de entre 6 y 9 años

  • Dificultades de reconocimiento entre izquierda y derecha.
  • Falta de concentración y atención.
  • Especial dificultad en la adquisición de la lectura y la escritura.
  • Dificultad para leer los números.
  • Dificultades para establecer las pausas en una narración.
  • Carencia de vocabulario.

En niños de entre 9 y 12 años

  • Dificultad para exponer conocimientos de una forma autónoma.
  • Su capacidad de concentración es muy breve.
  • Dificultad para el aprendizaje de lenguas extranjeras.
  • Lectura lenta y mecánica.
  • Dificultad para copiar de la pizarra.
  • Uso incorrecto de los tiempos verbales.

A partir de los 12 años

  • Los problemas conductuales como baja autoestima o desinterés.
  • Dificultad para buscar en el diccionario.
  • Dificultades en ejercicios de lectura, escritura y cálculo.
  • La lectura es lenta y laboriosa.
  • Dificultad para redactar textos.

Juegos para trabajar la dislexia

Lo primero que debemos tener en cuenta es que el diagnóstico debe hacerlo un especialista. La presencia de algunos de los síntomas anteriores no debe ser motivo de preocupación o miedo, simplemente debe servir para prestar más atención al comportamiento y evolución del paciente. Una vez elaborado el diagnóstico, en caso de confirmar la presencia de dislexia, existen diferentes actividades y juegos que pueden hacerse en casa para ayudar y mejorar las habilidades del paciente.

Palabras inventadas

Para llevarlo a cabo debe elaborarse una tabla de dos columnas. En una de ellas escribiremos una palabra real, por ejemplo mesa, y en la otra columna escribiremos una palabra inventada, por ejemplo meza. El objetivo es que distingan cuál de las dos es la palabra inventada.

Cuenta-sílabas

El objetivo de este juego es que, al contar las sílabas de una frase o párrafo, el niño centre su atención en las letras y en sus sonidos.

Palabras encadenadas

Este juego trata de encadenar palabras entre sí. El adulto elegirá una palabra y la dirá en alto, por ejemplo cama. A su vez, el niño ha de decir una nueva palabra que comience por la última sílaba de la palabra que ha pronunciado el adulto, por ejemplo mano.

Lectura y escritura

Por último, pero no por ello menos importante, los mejores ejercicios para mejorar las habilidades de los niños con dislexia es ayudarles a practicar la lectura y la escritura. Con ello no solo mejorarán la identificación de las sílabas y sonidos, sino que podrán reconocer mejor las palabras y su escritura.

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